Retroalimentación y control en la actividad de ventas
En el estudio clásico de la administración se abordan las cuatro funciones clave de la misma: planificación, organización, gestión/dirección y control. Algunos autores reemplazan dirección con “Motivación”, no se entiende por qué. Nadie puede motivar a otro, el ejecutivo de ventas no puede motivar a sus vendedores; la motivación es algo interno: el vendedor está motivado o no lo está. La automotivación está directamente relacionada con alguna necesidad que busca satisfacer el vendedor, poniendo todo su esfuerzo e inteligencia. La última función de la administración es el control que, incluye la supervisión; se dijo anteriormente que no se supervisa para descubrir errores y criticar o “meterle palo” al vendedor; no, es para orientar, guiar, estimular.
Para que el ejecutivo lleve a cabo una labor positiva de control y supervisión, necesita retroalimentación, información de lo que está ocurriendo con el desempeño del vendedor en el mercado. La retroalimentación y control tiene cuatro actividades claramente definidas:
1.
Cumplimiento. ¿Se está ejecutando de
acuerdo con lo establecido en el plan de ventas? Se informará si coincide o no
coincide.
2.
Avance. ¿Están funcionando las medidas
elegidas, los indicadores de actividad y los indicadores de resultados? También
se tienen que medir los resultados intermedios.
3.
Rapidez. El informe de lo que está
ocurriendo en el mercado, el desempeño y resultados, ¿llega a tiempo, o llega
demasiado tarde?
4. Oportunidad. La medida correctiva decidida, ¿es oportuna? ¿Realmente logra corregir el rumbo?
Definitivamente, la
retroalimentación y control está directamente asociada con tres elementos fundamentales
que se deben tomar muy en cuenta en ventas: la efectividad, si se está haciendo
lo que debe hacerse; la organización, si las tácticas y modalidad de
funcionamiento van acorde con la estrategia de ventas; y, la disciplina del
equipo y la fuerza de ventas en particular. Los japoneses tienen una regla
interesante sobre el control y la supervisión: “Si yo necesito un supervisor,
alguno de los dos está sobrando”. Para reflexionar al respecto.

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