Un equipo de ventas con capacidad superior
El pensamiento es un producto de una actividad propia del ser humano: el trabajo. Pero, en la actualidad el pensamiento (y los conocimientos que se adquieren a través de él) es un recurso necesario para lograr excelentes resultados; quien piensa mejor, le gana a quien no lo hace correctamente, que puede ser un rival o un competidor. El nivel de pensamiento que se logra alcanzar en el equipo de ventas, depende de las ambiciones y metas que el ejecutivo de ventas se proponga, personal y profesionalmente, en su trabajo. Como es arriba, es abajo; como piensa y razona el ejecutivo de ventas, aprenderán también a hacerlo todos aquellos que están a su cargo, por orientación suya.
Adquirir un mayor nivel de pensamiento y razonamiento nos permite desarrollar mayores transformaciones y contribuciones en el trabajo, el mercado y la sociedad. El entendimiento lo desarrollamos aún más en la medida que hemos aprendido a lograr significativos cambios en la organización y modalidad de funcionamiento del equipo de ventas, también en el mercado que atendemos (soluciones, satisfacciones, resultados). En términos de la actividad de ventas, adquirir un mayor nivel de pensamiento nos permite comunicarnos y relacionarnos mejor con los clientes, porque interpretamos correctamente las necesidades del mercado y le damos la satisfacción que esperan recibir.
Cuando el ejecutivo quiere que su equipo de ventas realice un gran salto en cuanto a conseguir grandes resultados deberá determinar qué es lo que tiene que incrementar o desarrollar en los integrantes del equipo de ventas: aplicar más inteligencia (capacidad de planear y hacer cambios cuando la realidad del mercado lo exige), o habilidades sociales (autocontrol, empatía, capacidad de comunicación o capacidad para establecer y mantener relaciones). No todos los integrantes del equipo de ventas poseen los mismos conocimientos y habilidades, es más, si los tienen igual, los aplican de manera diferente, ¿por qué? Porque el criterio y la intuición de cada uno es diferente. El ejecutivo tiene que saber armonizar estas diferencias individuales.
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