Aburrido, divertido o se termina con una pierna rota
Hace unos meses, en una nota comenté que, los jefes que habían enviado a su gente a algún curso, dentro de la empresa o fuera de ella, ya sea de formación o capacitación, al término del mismo le preguntaban a alguno de los participantes, ¿qué tal el curso? Y el participante le contestaba: “bien interesante”. Me parece que esa pregunta del jefe no es la indicada; es más, no debería hacerla. Lo que debería hacer el jefe es decirle al vendedor: “de lo que has aprendido en el curso, ¿qué es lo que vas a poner en práctica de manera inmediata?” Y continuar: “Necesito que me lo entregues por escrito”. Así obtiene compromiso.
Otra forma de respuesta que también recibe el jefe frecuentemente es: “fue un curso muy aburrido”. La pregunta es: ¿la empresa te envió a este curso para que te diviertas? Esto está indicando que, mucha gente participa en estos cursos con el propósito de divertirse. Hace unas semanas me encontré en Miraflores con un exalumno que participó en un curso de ventas que dicté hace quince años. “¿Cómo te va?” Le pregunté. Me contó que acababa de terminar un curso sobre liderazgo. Y le pregunté, ¿qué has aprendido del curso? Me contestó: “Ummm, pero me divertí de lo lindo”. En la actualidad, tenemos tantas cosas por mejorar en nosotros mismos y en el ambiente que nos rodea que, no se entiende cómo la gente puede darse el lujo de aburrirse en un curso.
Habría que revisar
con qué propósito se eligió un curso para la fuerza de ventas, en el que
probablemente no participó el jefe porque considera que, ese nivel de curso no
es para él. Además, la empresa recurrió a su departamento de Recursos Humanos
para que seleccione al capacitador, del cual, seguro, tuvo muchas buenas
referencias. Entonces tenemos que aceptar que la empresa seleccionó bien al
capacitador, y le dijo lo que esperaba del curso (¿le pidió que sea “divertido”?).
Cuando escucho esta manera de ver los cursos, me preguntó: la instrucción y
preparación de los soldados, ¿por qué no es divertida?; todo lo contrario, los
soldados terminan bien exhaustos y alguno con una pierna rota, mínimo
rasguñados. El entrenamiento se da simulando estar en un campo de batalla. ¿Por
qué los vendedores no participan en cursos en los que se simula el campo de
batalla en el mercado, enfrentándose a la recia competencia?

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